La bacteria Escherichia coli (E. coli) es una bacteria gram negativa que pertenece a la familia
Enterobacteriaceae. Es conocida por afectar el sistema digestivo, así como también los órganos del aparato reproductor masculino.
Esta bacteria es la más frecuente de los microorganismos aislados en casos de infección genitourinaria, siendo aislada en un 65 - 80% en las secreciones prostáticas y en un 69% en el fluido seminal de pacientes con prostatitis crónica. Los serogrupos (cepas) uropatogénicos de E.coli que causan prostatitis son O1, O2, O3, O4, O6, O7, O8, O16, O25 y O75, mientras que, los encontrados en el semen de pacientes infértiles son O1, O2, O4, y O6.Esta bacteria puede causar orquitis (inflamación del testículo), epididimitis (inflamación del epidídimo) y uretritis (inflamación de la uretra), así como también la inflamación de las glándulas accesorias y de los ductos eyaculatorios del tracto reproductor masculino. La obstrucción inflamatoria impide la salida de los espermatozoides durante la eyaculación. Las Infecciones e inflamaciones del aparato reproductor masculino han sido asociadas a casos de infertilidad masculina en 8 a 35%.
Pero ¿qué se sabe sobre lo que puede ocasionar la E. coli en los espermatozoides? A continuación un breve resumen de algunas evidencias científicas al respecto.
Los estudios realizados in vitro con espermatozoides humanos han mostrado que la bacteria E. coli es capaz de afectar la reacción acrosomal, que es un proceso necesario para que el espermatozoide humano sea capaza de atravesar la zona pelúcida y fecundar el óvulo. Asimismo se ha determinado que puede disminuir el porcentaje de espermatozoides motiles por medio de la secreción de una molécula denominada factor de inmovilización que a elevadas concentraciones puede tener un efecto espermicida y generar alteraciones morfológicas en los espermatozoides. También se ha evidenciado que la disminución de la motilidad espermática puede ser debido a que E. coli puede causar aglutinación (unión entre espermatozoides) por medio de su capacidad de adhesión a la superficie de los espermatozoides.
Trabajos in vivo han revelado que E. coli puede alterar la espermatogénesis y la maduración espermática en los testículos de ratones. En humanos se ha evidenciado que la calidad seminal de pacientes infértiles infectados es menor que el de aquellos pacientes fértiles que presentan la bacteria. Sin embargo, el grado de muerte celular espermática en pacientes fértiles es mayor con respecto a individuos fértiles que no presentan la bacteria.
Una de las incógnitas con respecto a las infecciones con E. coli es porque algunos pacientes que presentaban la bacteria son asintomáticos y su calidad seminal no disminuye. Algunos autores mencionan que las infecciones en estos pacientes aparentemente fértiles son recientes y por lo tanto la bacteria no ha causado un daño perjudicial. Mientras que otros trabajos recientes están mostrando nueva evidencia al respecto la cual menciona que no todas las cepas de E. coli presentan la misma patogenicidad espermática. Las secreciones solubles de algunas cepas de E. coli como la toxina alfa hemolítica produce la pérdida de la función de la mitocondria espermática, una parte del espermatozoide que genera la energía para su movimiento.
E. coli, como ya mencionamos, es capaz de adherirse a las células espermáticas siendo los espermatozoides un vector en la transmisión de esta bacteria hacia el aparato genital femenino originando complicaciones al momento de querer tener un bebe y podría ser perjudicial tratamientos de reproducción asistida. Por ello es recomendable que antes de iniciar cualquier tratamiento de reproducción, el hombre se realice un cultivo seminal para poder descartar la presencia de bacterias como E. coli y si en caso su diagnóstico sea positivo consultar con el médico para que pueda administrarle la medicación adecuada.
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