La criptorquidia,
consiste en la falta de descenso de uno o ambos testículos al escroto. Se
estima que entre el 2 y 5 % de los recién nacidos padecen
esta alteración, aunque este dato asciende hasta el 30% si hablamos de niños
prematuros. En muchos casos se resuelve de forma espontánea, por lo que
encontramos que al año tan sólo el 1% de los niños la padecen.
Los
factores que causan criptorquidia son:
- hormonales:
déficit de ciertas hormonas durante el embarazo o los primeros meses tras
el nacimiento.
- alteraciones
anatómicas: las más comunes, consisten en anomalías en los tejidos que
participan en el descenso testicular.
- causas
genéticas: síndrome de Klinefelter (varones con
un cromosoma X de más), cromosoma Y más largo de lo normal, y otras
alteraciones genéticas.
- actualmente
también se habla de factores ambientales durante la vida fetal relacionados
con esta patología (enfermedades de la madre durante el embarazo, agentes
químicos, etc.)
La
temperatura es un factor importante en la función testicular y el hecho de no
haber descendido supone un perjuicio para el testículo, ya que está expuesto a
temperaturas más altas que las que tendría estando en el escroto.
Existen
varias vías de tratamiento:
- Tratamiento
quirúrgico:
es a día de hoy el método más eficaz y consiste en la reubicación del
testículo en el escroto. Si al año del nacimiento el testículo no ha
descendido existe un alto riesgo de que las células que darán lugar a
espermatozoides degeneren por lo que se recomienda realizar la cirugía
antes de los 18 meses de edad y siempre antes de los 5 años.
Desgraciadamente seguimos encontrando criptorquidias no tratadas en edades
superiores.
- Tratamiento hormonal: sólo indicado en
un reducido número de casos.
En la
mayoría de los casos la criptorquidia es unilateral (un solo testículo no
descendido) y las repercusiones en cuanto a fertilidad son menores que en la
criptorquidia bilateral (ninguno de los testículos descendidos). En esta última
frecuentemente encontramos alteraciones graves de la calidad seminal que llegan incluso a la ausencia de
espermatozoides en el eyaculado (azoospermia).
Afortunadamente
hoy en día existen técnicas que nos permiten obtener espermatozoides y llevar a
cabo una Fecundación in Vitro. La recuperación se realiza mediante la
recogida de una pequeña cantidad de tejido por una punción en el testículo bajo
anestesia local y aspiración con aguja fina (PAAF) o mediante una biopsia testicular, en la que se obtienen fragmentos de
testículo.
Además
de estar asociada a problemas de fertilidad se sabe que la criptorquidia no corregida
está también relacionada con una mayor incidencia de cáncer testicular, por lo que un correcto diagnóstico y tratamiento
son cruciales.
Diagnóstico
El diagnóstico generalmente se hace por palpación de la bolsa escrotal y posteriormente de
la zona abdominal y del canal inguinal en busca del o los testículos. Este
examen físico se realiza en el momento de nacer o más tarde en alguna revisión
rutinaria del bebé.
En el 15% de los casos el testículo es difícil de
localizar y hay que realizar alguna prueba complementaria como una ecografía
abdominal.
Si no se consiguen localizar los testículos
mediante ninguna de estas pruebas habrá que recurrir a la cirugía, generalmente
por laparoscopia. Normalmente esta cirugía se realiza entre
el primer y segundo año de vida del bebé, a no ser que se presente asociada una
hernia y haya que intervenir antes.
Es aconsejable realizar el estudio a temprana edad para que
en el futuro se pueda evitar este tipo de problemas de infertilidad, hay casos
donde personas adultas por no realizarse un debido chequeo masculino presenta
criptorquidia ocasionándoles problemas de infertilidad y un posible desarrollo
de cáncer.
La falta de las zonas testiculares conlleva a la no
producción de la hormona masculina (la testosterona) al ser extraído los
testículos debido a la presencia de la criptorquidia no estará produciendo
dicha hormonal , para lo cual el urólogo especialista recomendara el uso de hormonas
para suplir la falta de la testosterona.
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